lunes, 24 de octubre de 2011

Puerto Libre

El fin de semana Orlando (mi novio) y yo hicimos un pequeño roadtrip a 
Punto Fijo en búsqueda de todas las cosas que vienen en mente cuando escuchan el nombre de la ciudad: Playa, Licor y Electrónica. En mi caso también me viene a la mente Familia ya que mis abuelos viven ahí y nos dan asilo.



Como era la primera vez que íbamos juntos nos tocó parada obligatoria tipo turistas en los Médanos de Coro.


Un momento Forever Alone 




 La última agua del desierto. 

Nos comimos unos raspados en los Médanos aun con riesgo de que nos diera cólera o algo parecido por ser callejero. Lo que no mata, engorda.

Cuando llegamos Punto Fijo conocí a mi primer "nieto", hijo de una Golden retriever que tuve que regalarle a mis abuelos hace un par de años. Y le tomé muchas fotos aunque a el como que no le gustaba.




Llegamos a la casa, saludamos y salimos corriendo para la playa para que no se nos hiciera tarde y yo quería tomar sol. ¿Cual es el punto de ir a la playa si no tienes una buena quemada para recordarlo?. 
Yo soy de las que se pone a agarrar sol sin bronceador ni protector ni nada. Cancerígeno, yo se, pero así me gusta.




En el camino a la playa vimos que el gobierno esta construyendo un Parque Eólico (el primero en el país). Orlando como buen ingeniero quiso chismosear mas de cerca y tomarles fotos. 


Es bueno saber que por lo menos este gobierno esta haciendo algo para generar energía eléctrica de forma "ambientalista", aunque hay que ver si logran mantenerlos en buen estado y cuando duran en funcionamiento.


El Domingo fue un día de compras apuradas porque queríamos regresarnos a Valencia temprano para evitar la cola del gentío en la playa.

En el Sambil hice una compra medio loca, es algo de lo que yo llevo rato antojada sólo para ver con que demonios lo combino, es como un reto. Un Full-finger armor ring.


 Orlando lo odió porque dice que eso es muy "metalero" para mi. Pero yo no lo compro con intenciones góticas o metaleras, yo solo lo quiero por su awesomeness, la cual es mucha.


Además de el respectivo mercado de licor que hicimos, el niño se compró un Bluray, cosa que era justa y necesaria que se comprara ya que el DVD está muriendo lentamente. Y en una de esas tiendas me regaló esta plancha de cabello extremadamente gay, pero que me encanta.

 Es tan linda que no provoca sacarla de la caja



Terminamos nuestras compras y nos regresamos a Valencia (sin antes calarnos muchas horas de colas).
Fue un fin divertido. Tranquilo (sin rumbas) pero sin descanso.
Un fin de semana así cae bien de vez en cuando. 

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